Lazos de Alma

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jueves, 3 de enero de 2013

LO POCO QUE SÉ REALMENTE

Cuando pienso en lo que cada día aprendo gracias a tantas personas que me rodean y ayudan desde tan diferentes y diversos contextos y medios llegados de la tecnología, esa área que durante más de una década he impartido al alumnado en las aulas de secundaria, pues eso, al comprobar lo mucho que aprendes de los demás te ayuda a reconocer lo poco que sabes realmente.

Quiero traer al recuerdo el significado emocional de los refranes y los cuentos.

El refranero español nos deja sugestivas sentencias con la misma intención que en los países orientales recogen relatos de sus maestros: ambos nos llaman a la reflexión sobre el comportamiento humano.

Recojo hoy un refrán y un relato: «Quien se pica, ajos come» y «El alacrán».

El refrán se aplica a quien se siente aludido por algo que se censura de modo casual o general, seguramente por estar involucrado en ello.

El relato dice así:
Sentado en una piedra a la orilla de un río, un anciano vio cómo un alacrán se estaba ahogando y decidió sacarlo del agua. Al hacerlo el alacrán le picó, y como reacción al dolor, el anciano lo soltó. El alacrán cayó al agua y de nuevo se ahogaba. El anciano lo rescató una segunda vez, el alacrán le picó y fue de nuevo al agua. Alguien que había observado todo, se acercó al anciano y le dijo:—Perdone, ¡cuidado que es usted terco! ¿No entiende que cada vez que intente sacarlo del agua el alacrán le va a picar?—Lo entiendo, lo entiendo—respondió el anciano—. La naturaleza del alacrán es picar, pero eso no va a cambiar la mía que es ayudar.Y fue entonces cuando, ayudándose de una hoja, el anciano sacó al alacrán del agua y lo salvó de morir ahogado.
En resumen...
No cambies tu forma de ser y de actuar si percibes que estás en el punto de mira de aquellas personas picajosas: algunos persiguen la felicidad mientras otros la crean. Si estás entre aquellos que la crean comprenderás, y actuarás en la forma de ayuda inteligente.

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