Lazos de Alma

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lunes, 10 de diciembre de 2012

LA MARIPOSA AZUL

Soñar. Soñar con atrapar tu sueño. Porque el sueño es cosa de uno. Y el hacerlo realidad, también.

El asunto es que son tantos los sueños que, al final, se engloban en declaraciones de intenciones consensuadas, firmadas y comunicadas a los mortales por "sus" representantes sociales. De tal forma:
"La suerte de la humanidad es, generalmente, la que ella se merece" (Albert Einstein). Pero no corresponde, generalmente, a la suerte que "uno" esperaba.
"Allí donde la vida levanta muros, la inteligencia abre salidas" (Marcel Proust). Efectivamente, tu sueño solo puedes hacerlo realidad desde la inteligencia.
El hecho de optar por conocerse uno mismo, reconocer y replantearse tanto las aptitudes y actitudes como las carencias que se pueden paliar con ingenio y capacidad de aprendizaje (continuo), puede que no sea la panacea para resolver todos los problemas, pero es el comienzo para ver desde una óptica personal "tus" posibilidades de cambio. 

En tiempos convulsos es cuando más necesita la persona retomar (posicionar) su inteligencia; quizá con un ejemplo se pueda comprender: mientras los representantes sociales buscan el resultado para darte "su" beneplácito, la inteligencia propone que "te" recompenses por el empeño que hayas puesto para alcanzar la meta. No esperes fuera lo que "tu" no eres capaz de ver. Y no esperes recompensa alguna que "tu" consideres merecer.

La mariposa posada en tus manos puede volar o ser atrapada. Con tus sueños sucede algo similar. Tu decides: vuelas con inteligencia, o te dejas subyugar por una masa removida por los agentes que se denominan así mismos "sociales".

En la película "La mariposa azul" se plasman esas segundas oportunidades que se dan en la vida.


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