Lazos de Alma

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domingo, 11 de agosto de 2013

AUTORRETRATO

En el verano de 1968, mi intención era iniciar los estudios de Bellas Artes. Y así lo hice en la Escuela San Carlos de Valencia. Pasados dos años, comprendí que mi vocación de artista no me llevaría muy lejos y, dado la conducta práctica que me caracteriza, me pasé a los estudios en la Universidad Politécnica de la ciudad, que concluí en el año 1974.

Por supuesto, permanecen en la familia cuadros y dibujos de aquella época. Y ahora, con los años pasados, la idea de retomar el carboncillo y la espátula me anda rondando por aquello de poder plasmar lo que uno ve en su interior.


La frente despejada, la nariz pequeña, los ojos enmarcados por las cejas rectas, la huella de las ojeras, el mentón redondeado, la melena al aire sin retocar: aquello que yo veía entonces (1968) se sigue reflejando en mi rostro cuarenta y cinco años después (2013).

Es sin duda una tentación volver a expresar en imágenes las ideas, como lo es también poner por escrito los sentimientos.

Mientras paseo con la familia por la playa en busca del mar (nunca mejor dicho "en busca del mar"), cuando la marea está tan baja y te adentras en el fondo, ese que en pleamar ni nadando a buen ritmo alcanzas, entonces, y solo entonces, puedes encontrar los 'tesoros' que el mar muestra al desnudo. De ahí guardo desde hace años una variada y preciosa colección de moluscos, principalmente, con el firme propósito de realizar alguna que otra composición artística, y pienso que ha llegado ya el día de volver a pintar.

sábado, 3 de agosto de 2013

DEL ANTROPÓLOGO AL NARRADOR...

Un libro editado en 2006, en lengua inglesa, e impreso en España en 2009, llama mi atención por su acertado planteamiento de roles en el funcionamiento laboral y social.

Las diez caras de la innovación

Para su autor, Tom Kelley, los roles se pueden agrupar en tres categorías: los que aprenden, los que organizan y los que crean.

En todo caso, podemos apreciar en su libro una clara tendencia a desligarse de teorías formalistas que invaden las aulas.

Nos plantea mentes que son capaces de ver las cosas que pasan desapercibidas, mentes curiosas que comparten sus ideas, aquellas otras que saben hacer más con menos, también las que hacen de guías porque son capaces de dar soluciones multidisciplinarias...

De todas esas mentes descritas por el autor, me quedo con la que define al 'interpolinizador', y que como ejemplo se cita al genial Leonardo da Vinci: capaz de hacer asociaciones y conexiones entre ideas o conceptos aparentemente inconexos, para abrir y explorar nuevos caminos.

Y como de caminos trata la anterior entrada, en donde el ánimo andaba trastocado por el trágico accidente ferroviario, pasados unos días, no me resisto a dejar la imagen que de Santiago tomé en la cita anual que tenemos la familia con esa entrañable ciudad.