Cuando se viven sucesos trágicos en los que hay menores implicados, surge una pregunta: ¿quién educa al menor? No está demás que los educadores recordemos algunas películas que nos ayudan a valorar nuestra propia actuación.
Porque hablar de educación es mentar al ego, al ego de la persona que piensa que todo gira en torno a su Yo, eso sí, sin conocerlo.Por esta razón me gustó ver en su día la conferencia del Encuentro ARCYP 2011: "Educa quien despierta el Yo".
Entre algunos de los mensajes que se pueden escuchar, me quedo con este: "Ser libres gracias a las relaciones que establecemos con los demás".
Corría el año dos mil, cuando
comencé a estudiar el desarrollo de la conducta resiliente, y en esa búsqueda me topé con un
maestro, Eduardo Galeano, que expresa con maestría el concepto que encierra la resiliencia.
Cada persona brilla con luz propia entre
todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos
y fuegos de todos los tamaños. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del
viento y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos,
fuegos bobos no alumbran ni queman, pero otros arden con tantas ganas que no se
puede mirarlos sin parpadear y quien se acerca se enciende.
Se refiere ahí el autor a dos líneas maestras de la teoría de la resiliencia:
La idea de luminosidad: La
resiliencia se edifica desde la zona luminosa del ser, desde sus fortalezas,
asumiendo la potencialidad de cada individuo para desarrollarse.
La idea de la diversidad, de la diferencia. La teoría de la resiliencia
cobra significado a partir de las diferentes reacciones ante las circunstancias
adversas: mientras algunas personas sucumben a dichas circunstancias, evidenciando
desequilibrio y trastornos a diversos niveles, otras se desarrollan
exitosamente a pesar de ello.
Hoy, una buena amiga me lo recordó en un vídeo en el que Galeano recuerda a su amigo, el cineasta argentino Fernando Birri, que habla de "cumplir los sueños y de soñar un sueño nuevo" y que responde cuando se le pregunta que "la utopía sirve para caminar, pues, está en el horizonte y no se deja atrapar".
Merece la pena escuchar a Galeano hablar de la utopía: "otro mundo posible".